La tarjeta se ha convertido en el instrumento más común para realizar la mayoría de los pagos. Es un objeto que llevamos en nuestra cartera sin plantearnos en qué puede repercutir realmente su uso. Recurrimos a ella, sobre todo, por las facilidades que nos aporta, pero ¿Los pagos con tarjeta son realmente seguros? ¡Sigue leyendo!

Establecimientos y pagos con tarjeta

Aunque parezca que el pago con tarjeta debe estar en todos los establecimientos sin excepción, la realidad es que la normativa actual no obliga a ningún comercio a aceptar este método de pago. Aun y así, hay ciertas excepciones puntuales que afectan a determinados sectores, como la obligatoriedad que tienen los taxis de algunas comunidades autónomas para aceptar el pago con tarjeta. Esto hace que no podamos prescindir en ningún momento del dinero en efectivo, pues podemos vernos en muchas situaciones en las que no podremos pagar.

Otro de los aspectos que no garantiza el hecho de que se pueda pagar con tarjeta, es que cada establecimiento puede fijar una cantidad mínima para efectuar dicho pago. Este aspecto debe estar especificado por ley de forma visible en el establecimiento, pero puede ser que el establecimiento no siempre respete la normativa. Sin embargo, el efectivo siempre nos garantiza realizar un pago con éxito.

La realidad es que el establecimiento que acepta los pagos con tarjeta debe cumplir varias leyes y normas de seguridad y protección de datos. Esto no sólo conlleva varios trámites al establecimiento, sino que el cliente nunca acaba de tener la seguridad de que la empresa está cumpliendo con la normativa vigente. En cambio, con el dinero en efectivo no hay más que lo que posees y pagas en el establecimiento, sin intermediarios.

 

Más ventajas de los pagos en efectivo

Los pagos con efectivo aseguran total libertad y autonomía de la persona que realiza el pago ya que los billetes y monedas son el único método de pago que no depende de terceros, lo que permite realizar los pagos de forma segura, aunque surjan imprevistos.

Por otro lado, los pagos con dinero en efectivo contribuyen a la inclusión social ya que ofrece una opción de pago a las personas con acceso limitado, o sin, al dinero digital (como los ancianos o grupos de rentas más bajas).

Además, asegura la privacidad del cliente, respetando la protección de datos, la identidad y privacidad de los asuntos financieros de cada persona.

Un aspecto muy positivo, que seguro que todos hemos experimentado, es el control de gasto que experimentamos con el efectivo. La tarjeta es tentadora y puede que no asociemos un límite de gasto que nos haga llevar un mayor control de estos. Además, ¿Te has parado a pensar que el efectivo es gratuito? Las tarjetas de crédito tienen comisiones bancarias, que van de un 0,4% a un 2%.

 

Cambios recientes en la normativa de los pagos con tarjeta

Al hacer pagos con tarjeta, siempre nos arriesgamos a que otros actúen por nosotros y hagan pagos indeseados. Además, con la funcionalidad contactless puede que incluso realicemos pagos sin darnos cuenta. De hecho, hasta ahora, cuando una persona hacia compras por un importe inferior a 50€ no era necesario introducir el número secreto.

También es común que se nos cobre un importe erróneo, de forma intencionada o no, y no nos demos cuenta en el momento. Esto hace que nos arriesguemos a pagar más de la cuenta e incluso a tener pagos duplicados. Los datáfonos, por ejemplo, no siempre funcionan correctamente y puede que se nos cobre más de una vez sin darnos cuenta.

A partir de ahora, cuando una persona acumule en sus compras un valor igual o superior a 150€ tendrá que introducir su código PIN para garantizar que la compra se ha realizado de forma intencionada por el titular.

Aunque cada vez haya más medidas de seguridad para los pagos con tarjeta, es un método que nunca será tan seguro como los pagos en efectivo.

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